El buen sueño es esencial para nuestra salud física y mental. Cada vez más franceses sufren episodios de insomnio en medio de la noche. Afortunadamente, estos despertares nocturnos no son inevitables. Auriculoterapia, plantas, estilo de vida: el punto de las soluciones.

Ocho de cada diez personas interrumpen su sueño cada noche y tardan un promedio de 39 minutos en volver a dormir, según un estudio realizado por el Observatorio del Sueño de la Fundación Adova. Estos episodios de vigilia improvisada son característicos del insomnio y pueden ocurrir en diferentes etapas del sueño.

  • En primer lugar, están los despertares al principio del sueño, a menudo vinculados a la ira, el estrés o la ansiedad que nos empuja a rumiar por la noche.
  • Despertar temprano en la mañana puede ser un signo de depresión.

La mayoría de los insomnes se despiertan en medio de la noche. Según los expertos, son causados por trastornos como la apnea del sueño, el reflujo gastroesofágico, los sofocos relacionados con la menopausia o la urgencia de orinar en hombres mayores con problemas de próstata.

Una vez que se ha descartado cualquier problema de salud, la prioridad es consultar a un psicoterapeuta para tratar cualquier trastorno de ansiedad. Se necesitan no menos de diez sesiones, especialmente si los ataques de ansiedad ocultan una depresión subyacente. Si el médico considera que estos trastornos son graves, también puede recetar medicamentos por un período corto de tiempo.

También hay soluciones naturales para recuperar el control de su sueño.

Auriculoterapia para superar el insomnio

La auriculoterapia, o acupuntura auricular, se basa en el hecho de que la oreja externa lleva «una representación del cuerpo», conectada a las áreas correspondientes del cerebro. Esta técnica terapéutica ha sido reconocida por la Organización Mundial de la Salud desde 1987. Consiste en el tratamiento de ciertas enfermedades mediante la estimulación de puntos específicos en la aurícula. Los resultados obtenidos por la auriculoterapia en el insomnio ansioso suelen ser muy buenos. Una o tres sesiones de 45 minutos ya ayudan a recuperar el sueño.

El profesional preguntará sobre tu insomnio, tu estilo de vida, etc. Luego, con un voltímetro electrónico pasado sobre la oreja, identifica las diferencias del potencial patológico: los «puntos» que fallan. «Pico donde suena, entre una y seis agujas por oreja», nos explica una auriculoterapeuta. Las agujas se caen después de uno a 60 días, una vez que el cerebro ha rebalanceado el circuito defectuoso.

Esta técnica terapéutica es poco convencional. Por lo tanto, asegúrate de consultar a un médico que haya seguido un curso de formación reconocido en cualquier universidad.

La fitoterapia también puede ser una ayuda en caso de despertarte por la noche. Nuestro experto explica en video qué planta usar dependiendo del momento del día en que se produce el insomnio.

Adopta una buena higiene de sueño

Una vez que se recuperes el sueño (en unas semanas o meses), no debes bajar la guardia. Para evitar volver a dormir mal, es importante seguir un estilo de vida más saludable.

La clave para un sueño reparador es mantener horarios regulares. Evita las mañanas cargadas de grasa, las siestas diarias excesivamente largas y dormir hasta muy tarde. De esta manera, mantendrás un ritmo circadiano natural, y la noche siguiente probablemente será más tranquila que la anterior.

Adoptar una buena higiene de sueño también te da la mejor oportunidad de tener una buena noche de sueño:

  • Duerme en una habitación fresca con las cortinas o persianas cerradas (si es necesario, usa una mascarilla nocturna);
  • Deshazte de todas las tensiones acumuladas durante el día antes de ir a la cama. Si es necesario, practique ejercicios de respiración para despejar su mente;
  • Reduce los ruidos parásitos (ronquidos o ruidos de la ciudad) con tapones para los oídos;
  • Apaga los dispositivos electrónicos y evita las pantallas al menos una hora antes de ir a la cama;
  • Evita dormir con animales, que perturban el sueño;
  • Limita lo más posible el alcohol, la comida demasiado rica y picante y cualquier actividad que sea demasiado excitante por la noche.

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